Alhambra

Metrópoli-fragmentos

Francisco José González-Olivares

25 de enero al 2 de febrero de 2012

 

La exposición muestra, mediante el medio pictórico, una serie de paisajes, que el artista ha seleccionado para introducirnos en su inventiva. Presta especial atención al género urbano, entre las que destacan numerosas vistas de Granada y los patios y torres de La Alhambra. Tratados mediante un procedimiento que abarca estilos pictóricos como la abstracción, cubismo, realismo. Siempre subordinados a las cualidades pictóricas que caracterizan sus atmósferas inundadas de texturas.

Dejando de lado lo casual, el autor moldea las sensaciones que nos proporciona un lugar concreto, sumando las veces que hemos interactuado con él en diferentes momentos o espacios, estados de ánimo, condiciones climatológicas. Creando un puzzle de sentimientos, como fotogramas de un film que van pasando por nuestro recuerdo.

Su discurso abarca los problemas sociales y políticos actuales, sin olvidar su conexión en el entorno, su lenguaje plástico maneja las imágenes que le rodean para expresar sus inquietudes expresivas y conceptuales. 

En esta serie “Metrópolis-Fragmentos”, el autor nos muestras escenas urbanas sobre las que se posan diferentes momentos, diferentes estados de la luz, y perspectivas superpuestas que nos sugieren las distantes miradas que puede tener un mismo escenario urbano; la luz se multiplica en cada escena, tratada  a partir de diferentes tramas cromáticas, imprimiendo en el cuadro un puzle en el que se adivinan las diferentes horas en la que esta incide, tanto en calles como en transeúntes.

En la serie dedicada a la Alhambra (“Fragmentos-Alhambra”), el artista considera al monumento como un paisaje dentro de un paisaje, es decir la ciudadela alhambreña  constituiría el “pasaje urbano” que se fundiría dentro de un paisaje naturalista. Aquí el palacio nazarí absorbe al mismo tiempo las diferentes estaciones del año, o las distintas horas del día; la Alhambra actúa como un espejo que proyectaría la luz acumulada en distintas partes de su fisionomía arquitectónica. Con la luz misteriosa que envuelve algunas estancias nazaríes, el artista intenta provocar en el espectador una personal interpretación que va desde la sorpresa por los inusuales colores que utiliza, a la ilusión óptica que producen los sugerentes claroscuros.
En palabras de Oli, como es conocido el pintor en los circuitos artísticos “Cuando se mira la Alhambra, cada espectador guarda su particular visión de la misma, e intenta condensar  las distintas emociones que puedan emanar de esa observación”.

Los paisajes urbanos, una serie en la que recrea fundamentalmente las principales calles de Granada,  nos muestra un entorno metropolitano en el que el transeúnte desempeña un importante papel: el de dar cuenta de las proporciones y el movimiento de un espacio aparentemente estático. En esta serie, el autor, siguiendo su estilo, representa distintas realidades visuales o emocionales, a través de la fragmentación de las escenas o motivos.
La obra resulta en un palimpsesto en el que capa sobre capa -a medio camino entre el cubismo y la figuración- guarda en primera instancia una noción atemporal; sin embargo algunas obras están datadas a través de hechos cotidianos, sociales..., como por ejemplo noticias que  han aparecido en los periódicos,  y cuyas hojas forman parte del proceso creativo que el autor cuida especialmente para ordenar  diversas texturas y conseguir que produzcan un amplio diálogo plástico.

Francisco José Olivares
El pintor, nacido en Salobreña en 1976, es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, y se especializó en Artes Plásticas, en la rama de pintura. El artista es el autor de la pintura mural del Auditorio José Martín Recuerda, de su ciudad natal,

A pesar de su juventud, pues finaliza sus estudios de licenciatura en el año 2002, que culmina con su Doctorado en el año 2010, cuenta en su haber con una veintena de exposiciones, tanto individuales como colectivas, además de numerosos premios y  becas que le han permitido depurar un estilo muy personal en el tratamiento del paisaje, fundamentalmente urbano, donde la paleta se mezcla con otras técnicas como el collage y el dibujo con lápices de colores, en soportes variados como el lienzo o tabla.