Velocidad de la luz (Acuarela sobre papel)
Cristina Mochón

 

Velocidad de la luz II

Cristina Mochón

18 de abril al 20 de mayo de 2012

Cristina Mochón, granadina, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Granada, es una artista de esta generación de jóvenes cuya principal característica es la de reinventar el postmodernismo.

Los recuerdos han sido la intersección y al mismo tiempo el punto de partida de su trabajo, y es por ello que son el eje a partir del que gira cada obra.

Desde sus comienzos, con la instalación como lenguaje, ésta autora evolucionando hacia una vertiente más visual y pictórica, sin convencionalismos.
No ajena al lenguaje fotográfico, profundiza en el movimiento, liga conceptos físicos y metafísicos, metafóricos y realistas en un crisol de sensaciones visuales que congelan el tiempo para el receptor de toda la información, y al mismo tiempo adquieren ritmos, que se desprenden y traspasan el plano de la obra.
Tras exponer en FACBA 2011 y varias exposiciones colectivas e individuales, trae ésta línea abstracta hasta la Fundación El legado andalusí.

En continua formación, en 2011 comienza una etapa de búsqueda personal e investigación en Londres, que ha ido dando los frutos que se pueden ver en ésta última exposición.

Cómo conseguir que la luz en la que se transporta los recuerdos se convierta en una representación pictórica. Cómo combinar música color y ritmo hasta expresar el concepto de velocidad creado con el tiempo en la memoria personal, deformado, casi líquido.

Como recurso la tinta, como lenguaje la abstracción y como canal el papel. Colores vivos, que rompen un blanco que reaparecerá reflejado en cada luz que atraviesa los trazos.

Utiliza con atrevimiento grandes formatos, superpuestos, divididos, asimétricos, como lo son los propios pensamientos.

Ésta segunda parte de Velocidad de la Luz es una reafirmación, es la conclusión de un trabajo llevado a cabo desde hace varios años y que finalmente eclosiona en octubre del año pasado.

Con ésta exposición podremos apreciar las distintas tonalidades de los recuerdos, los rojos, azules y morados que corren por nuestra memoria transportados en la luz que evocamos cada vez que nos introducimos mediante la consciencia y nos dejamos llevar por un río de sensaciones del pasado.
Cristina elige un fragmento del poema “Amanecer” de Jorge Luis Borges como catalizador de las emociones que suponen este conjunto de obras expuestas…

Curioso de la sombra
y acobardado por la amenaza del alba
reviví la tremenda conjetura
de Schopenhauer y de Berkeley
que declara que el mundo
es una actividad de la mente,
un sueño de las almas,
sin base ni propósito ni volumen.
Y ya que las ideas
no son eternas como el mármol
sino inmortales como un bosque o un río,
la doctrina anterior
asumió otra forma en el alba
y la superstición de esa hora
cuando la luz como una enredadera
va a implicar las paredes de la sombra,
doblegó mi razón



Y como respuesta a la pregunta que ella nos plantea…

“Qué hay de la luz que no vemos, de la que corre por nuestras ideas y transporta nuestros recuerdos, la que conecta nuestros pensamientos y los refleja en nuestra consciencia, la luz que da forma a cada noción abstracta que se transforma en imagen a través del entendimiento. ¿A qué velocidad viaja esa luz?”

tenemos esta exposición, que resume con una progresión y evolución de múltiples planos y colores la Velocidad de la luz.